sábado, 26 de marzo de 2011

stright back: naranja huando

just feel myself like throwing from a fucking bridge.

mister T se puso delante del carro, empezó a gritar violentamente, y cuando eso pasa, mister T suda de la cabeza y la camisa floreada se levana dejando ver sus tres kilos de grasa en la panza y las lineas de su operación por apendicitis -de eso que se moría la gente antes-. yo quería encenderme un cigarro desde antes de que salieramos de la posada, pero como el hombre sapo que nos llevaba no fumaba no quería que nadie fume, y cual es el propósito de no vivir en un pais civilizado? me pregunto.

él caminó por el borde del barranco mirando hacia abajo a las cajas de naranjas que se habían ido hasta el río. mister T sacudió sus lentes frente a su cara y sacó su libreta de notas, el otro conductor lo miró desde el otro lado por encima de la tolva, subido en cuatro sobre su carga. parecía haber encontrado la razón para un momento de reflexión, a qué se refería ese "gordito" con "nadie sabe con quién se mete"? o "no sabes con quién estas hablando"?, ese se;or de casi dos metros, camisa hawaiana, lentes negros, gorro de felpa, cámara nikon al cuello y libretita justus no sabía quien manejaba esa camioneta, se decía, he vivido en el VRAe, para que me venga a cagar un huevón! un huevón maricón con sus dos maridos! se decía. No, acá había que poner las cosas en orden, había que revisar bien las etiquetas antes de cobrar.

-como te llamas? le preguntó mister T al conductor.
-marcos.
-marcos como el dibujo animado! gritó uno de sus acompa;antes dentro del auto.
marcos estiró el cuello para verle la cara, el otro tenía una gorrita que decía gap, un polo verde con un cocodrilo al frente y lentes oscuros tambien, tenía una cámara en la mano y un cigarro en la boca, sin prender.
-acá no más arreglamos. dijo mister T.
Por eso es que el se;or Pinguin le tenía tanto aprecio, él arregla las cosas de una vez, sin huevadas, es un pendejo de mierda. el hombre sapo no dejaba de hablar, el sudor se le iba llenando debajo de la nariz y las axilas, no le gustaba sudar. a nadie le gusta sudar, cómo sera mister T en la selva? una esponja, un bob esponja. las palmeras de la plaza iban a estar blanceándose para cuando llegaran al pueblo, dos edificios llenos de curiosos y periodistas y el alcalde rodeado de sus cajas de cerveza le iban a decir: no me huevees! y despues le iban a pedir que se tome foto con las naranjas, el cuy, y dos se;oritas, las mas bonitas, dicen ellos, del pueblo de huando.
-no arreglamos nada, o vas a recoger las naranjas?
-puta madre, henry!. gritó mister T.

El hombre sapo dejo el automovil inmediatamente dejando al otro encerrado dentro y se acercó a marco, le pidió que bajara, le puso la mano peluda al hombro y lo llevó hacia el borde de la carretera desde donde se veían las naranjas.
-ese huevón es conocido, es amigo del alcalde, ah? no te metas en pendejadas por las huevas.
el conductor miró los lentes oscuros de henry la misma cara de cojudos, si no eres tú soy yo ,varias veces.
-está yendo a huando? le preguntó marcos a mister T.
-no te me pongas serio que este es un viaje de locas.

el hombre sapo se metió al carro y me quitó el cigarro de la boca, mister T que parecía una gallina vieja chorreaba de todos los poros y mirando por la ventana atrás el camioncito con el campeón huando sin naranjas, que pendejo, se decía, si segue siendo como lo imaginaba, cuando lleguemos van a haber lagartijas en las paredes del hotel, y las sábanas van a oler a jabón bolivar, así era su vida ahora que era periodista, ya me parecía demasiada coincidencia.
-cuanto cuesta una caja de naranjas? preguntó el hombre sapo cuando dabamos la vuelta.
-en huando?
yo sí sabía pero al hombre sapo todavía lo llevo entre ceja y ceja. (que huevón!)

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