lunes, 4 de octubre de 2010

maquinaria emocional 15: el regreso


lo improbable habría de suceder mas tarde que temprano. Me sostuve de un hilo durante cino semanas y media, mirando de río, el río rímac, que cruza lima de este a oeste, cuerpos fríos y rígidos, como son aveces mis ideas, flotan con la corriente y se estrellan contra las rocas, los guijarros, todos, son nuevos, arrojados desde los puentes, los cuerpos de las ratas se inflan en el recorrido y parecen pelotas de rugby. Deje el trabajo en la casona, como recuerdo me había dicho el cura en la iglesia, y si no? fue solo esa misteriosa manera que tiene la mente de ponerte ideas, porque no creo que sea yo, quien me diga una y otra vez que deje de pensar en la desaparición.
Le dije a k y j que iba a estar en el taller los viernes, y que vengan a verme, a conversar conmigo de vez en cuando, ninguno de los dos apareció cada viernes que me senté a esperarles. Sólo aquel gris atardecer como suelen ser en la capital, cuando me había conformado con observar el febril viaje de un gallinazo en el acantilado es que marko apareció.
Puso su mano sobre mi hombro de la manera en que lo hacen los amigos, cuando han visto tanto y de cerca del alma de uno. Casi sentí el correr de su sangre por su cuerpo como si estuvieramos conectados. Inmediatamente sacó un cigarro de su bolsillo de su camisa y una caja de fosforos del pantalón, lo encendió mirando la misma escena que yo, puso la caja nuevamente en el bolsillo y me miró con el rabo del ojo, como lo hacen las personas grandes. Había tramado seriamente de qué manera abordaría todo el asunto de la desaparición pero creo que es cierto y la maquinaria emocional me había convulsionado el cerebro, marko sonrió como quien saca un as bajo la manga, puse la mochila en el piso y casi puedo jurar que él la tomo y la arrojó al río, cómo saberlo, lima es gris y todo tiene la misma frecuencia y la turbulencia quieta de la gente que la sostiene. así es marko. apareció esa tarde en el río y se llevó las fotos. qué pruebas tenía entonces, tampoco guijarros, tampoco la palabra de nadie.

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