martes, 3 de agosto de 2010

todos somos freaks: yo


hacía tiempo que nadie me miraba con admiración, me seguía por toda la habitación y esperaba una pausa en mis acciones para no interrumpirme e intervenir en alguna conversación conmigo. se pone delante de mí detras de los lentes como si no supiera a lo que voy, y luego de sorpresa lanza un comentario acerca de lo que hago. todo lo que tengo le gusta, todo lo que digo le parece interesante, nunca había conocido a nadie que dijera todo lo que ella no había imaginado antes, que había hecho lo que ella no, y que so;aba con lo que ella sólo ocultaba. nunca se había sentido tan cerca de alguien que pudiera llevarla en tres palabras hacia su interior para enfrentarse a sus verguenzas. pocas veces nadie le había prestado más de diez minutos de atención, pocas veces había visto tanto frescura e irresponsabilidad, tanto desinteres, tanto abandono, tanta miseria, tanta desidia, y al mismo tiempo reído tanto.
pocas veces me habían admirado sin comparación, pocas veces la admiración había durado tanto.
la criatura no sabe que su peque;a existencia no mueve dos milimetros mi pensamiento, que no es una exotica combinación de candidez e inocencia, sino de aburrimiento y repetición, ni siquiera el tono de su voz me entusiasma, y aún si es que dominara el idioma no me apetecería llevar una conversación, y sus dilemas, pálidos son como el sonido del agua cuando hierve, trivial.
peque;a criatura, ha llegado tarde a este mundo, y si me descubre probablemente se horrorice o me ame, porque las peque;eces como aquella sólo responden con amor a lo que no entienden, como un arma incomprensible y válida para todo, aún para su propia derrota.
me parece que quiere seguirme, a donde vaya, para que sea una especie de paraguas, para que sea un retrato. me parece que no sabe que si su vida acabara ahora no tendría mayores implicancias en mi, me parece que no tiene nada mejor que hacer que hacer, ofreciéndome cumplidos, ofreciendose para que haga lo que le haría, si tan solo encontrara sabor en sus palabras.
hacía tiempo que no me admiraban tan irremediablemente.

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