martes, 6 de julio de 2010

maquinaria emocional 14: preguntas


No es raro que me esté obsesionando con eso de las fotos. nunca he correjido nada en el corrector automático ni escrito en borrador para luego hacerlo en limpio. veo las cosas directamente y no me gusta andar con rodeos. cuando apareció la foto de marko en el cajón debajo de la cama de I me pareció que lo había estado ocultando todo, y se lo dije. no era la primera cosa que I me ocultaba, o q k no sabía, pero lo de k no importaba entonces, se sentó muy inocente en el borde de la cama y le preguntó a I desde hacía cuánto tenía la foto de marko ahí, dentro de un cajón. yo me apoyé en su mesa, junto a su papeles, tratando de urgar alguna nota que tal vez, el hermano le habría dejado, mi agilidad con el espionaje se hacía minúscula en presencia de I, me parece que siempre me está observando.
nos habíamos reunido para ir a ver a marko, por eso del accidente, la verdad no creí una palabra acerca del maldito accidente, para mí que él estaba intentando saltarse los finales.
de pronto, mientras la voz de I se movía por la habitación recordé loque hice en la casona, me acerqué a k y le pregunté al oído si sabía de algo. k me miró como si acabara de verme con un pavo pelado en la cabeza y me dijo que sí, que me había metído trescientas de las pastillas y que me fui corriendo del taller y reventé con un martillo el mural que estaban restaurando, que había salido en el periódico.
entonces lo recordé, era el periódico que estaba en la casa de esa criatura, de camino a la casa de marko. miré la foto que I sacó del cajón, era él en el techo, según ellos, antes del accidente.
y cuándo fue el accidente, pregunté, k me miró otra vez y me dijo que hacía doa a;os ya. entré en pánico, me apoyé en la pared mirando por la ventana, no era posible, me pareció que estaba rodeada por entes, que ellos no eran quienes decían, que estaban armando historias, empecé a dudar, si en verdad conocí a marko, si en verdad fuimos todos ese día a su casa, si él llegó a la casona ese día y tomo las piezas de la escultura. empecé a sudar, a mirar las paredes, me dió miedo confesarles que no recordaba que hayamos ido a verle, ni al hospital, ni al entierro de su madre, qué me estaba pasando. les pregunté si ellos creían que yo tuve algo que ver con su accidente, I me preguntó si quería hablar de eso, claro que sí, claro que quería, saber por fin si todos habían confabulado y por qué marko no les mencionó de las fotografías, o de las cartas o de nada. I se puso delante de mí como si quisiera atornillarme a su mirada, me tomó de los hombros y me dijo: cada vez que vamos a ver a marko preguntas lo mismo, creo que ya tienes que dejar de sentirte culpable, fue un accidente.
pero yo no estaba en la carretera, y marko se tiró delante del bus para salvar a la criatura, yo tenía que encontrar a la criatura si quería probar que no estuve en el techo cuando, yo estuve en el techo, pero no fue ahí que él quedó así, fue en la carretera. I me hizo repetir lo que decía, me hizo decir que fue un accidente, que estabamos trabajando en el techo.
no, le dije, no es cierto, marko fue a verme a la casona y recogimos una escultura, una escultura que rompí y la llevó a su casa, y nos encontramos con la maquinaria, en las cartas, su hermano sabe, le dije, hay que preguntarle. k miró con suspicacia a I.
se encontraron que? me preguntó. mi corazón latió mil en segundos, no supe que decir. antes del accidente? volvió a insistir. sí, le dije.
de pronto no fue un accidente entonces, me respondió. k abrió la boca de sorpresa y disparó la cámara.

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