sábado, 16 de enero de 2010

frozen little bird

abrí los ojos: el techo blanco y la ventana sobre mi cabeza. estaba tratando de imaginarme en qué posición me encontraba, hasta que vi los pestillos de la ventana, estaba de cabeza, ene l sillón azul, pero yo no sabía que era azul, hasta ese momento sólo sabía que estaba acostada sobre algo blanco. volví la cabeza hacia el frente, la mesa, botellas, vasos, comida. definitivamente era una casa. todavía no podía ponerme de pie. giré, fue entonces que me di cuenta que estaba sobre un sillón azul, frente al televisor y un laptop, blanco, precioso. respiré lentamente para saber si en verdad estaba despierta y no era ese uno de esos putos sue;os en los que crees que estas despierta y haces todo y al final resulta que sigues so;ando, y cuando en verdad te despiertas crees que ya hiciste cosas que tenias que hacer y en verdad no haz hecho nada. bueno, resulta que estaba despierta en verdad. traté de ponerme de pie pero un dolor en la columna -la columna jamás duele, son las cosas adyacentes- hicieron que lo pensara dos veces. me encontraba en el tercer pensamiento acerca de si me levantaría o no cuando escuche la cama, me imagino que era el cuarto contiguo, pero nopodia recordar en qué parte de la casa estaba, si es que hubieron habitaciones cerca cuando llegue o nada, tampoco podía escuchar nada de afuera, la calle, hasta pensé que la ventana era ficticia.
el sonido de la cama era como que si alguien estuviera follando, asi lentamente, como tambien pasa, pero era de ma;ana, asi que no podía ser de ese tipo, aunque quien sabe, yo no, yo solo quería recordar cómo llegue y cómo salir.
alguien caminó detrás d ela puerta, lo supe porque la madera sonó como si alguien caminara, vaya, no estaba siendo muy perspicaz.
finalmente me senté, y sobre mí estaba una manta blanca, que no sé cómo llegó, me imagino que de la misma forma en que alguien me quitó los zapatos y la chacheta que estaba colgada en la silla, junto a la puerta.
entonces empecé a quitar el bello puvico de la manta, no sé por qué, creo que para no avergonzar a quien fuera que la haya dejado ahí, no sé.

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