viernes, 18 de septiembre de 2009

maquinaria emocional 4

de pronto era eso lo que estaba esperando. coloco lsalmohadas detras de la espalda y puso la mirada en el farol amarillo en la calle. acaba de llover y las veredas todavia estaban doloridas por el golpe continuo de la tormenta. el olor del cemeto mojado se mezclaba con el de las algas que crecían entre los ladrillos.
el techo tiene una línea que cruza hasta llegar a la columna, en las ama;anas duranto los tres segundo que no no sabe dónde amanece, sólo la grieta la lleva pacientemente al camino doloroso hacia la realidad.

marko dejó el hospital en enero. nos reuimos un par de veces mas antes de que su hermano se convirtiera en el energúmeno que es ahora. marko me puso un dia en alerta acerca de las llamadas por teléfono pero no puede entender en ese momento que se trababa de una estrategia. cuando lo fui a ver al hospital me dijo que había encontrado a una ni;a en el techo de su casa el dia que fue a dejar elsaco de huesos. ella le habia preguntado si los huesos de las ratas iban a servir para que las flores crezca mas bonitas. los ni;os tambien tienen preguntas estupidas. marko no me dijo si la golpeó o solamente la dejó colgada del arbol de moras. pero me dio a entender que estaba cargando aquella decision. no tuve valor para recordarle acerca de nuestra promesa de las limitaciones de la maquinaria emocional. pero creo que debí hacerlo; cuando marko dejó el hospital regresó inmeditamente al techo del edificio en el centro y puso la trampas nuevamente. un dia lo encontre sentado fumando su cigarro y con el thermo de café al lado. "se supone que me digas cuando vienes" "se supone que te quedas callada". solo estoy alimentando a las flores de mi casa, me dijo. "cuando vas a ver mi casa? por qué no vienes un dia con los chicos?"
claro, me gustaría visitar a marko, pero aquello que lo llevó al hospital todavía me causaba miedo.
"la vas a matar si llegas a conocerla?" no se si sea capaz de matar alguien, pero seguro no reuniré huesos de ratas.
marko se rió conmigo un par de veces antes de dejar la azotea.
que te esta llevando lejos? le preguntaba en mi mente.
ya no nos reíamos como antes.
tampoco era que extra;ara tanto. lo unico que me unia a marko eran los cigarros y la maquinaria emocional.

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