lunes, 5 de enero de 2009

apellidos

se me hace que eso del escribir tiene que ver con el apellido, porque al nombre lo puedes ocultar, entre letras, comprimirlo, pero el apellido tiene que ser contundente, un apellido que den ganas leer, extra;o, escondido, sagaz, misterioso, un apellido que sea el apellido de escritor. como no hay tantos apellidos en la capital me tuve que ir a buscar por un pueblo en medio de la quebrada del río Chonta, o Cholca, un río metido debajo del brazo de la cordillera, pero aún ahí, esos apellidos guardados de la infancia colonial son demasiado ligeros, deben ser de una parte de espa;a no muy dada a la literatura. lo de los personajes se sortean como decia alguno yendo a los cementerios a leer lápidas; ahora sólo entras a la red de tus amigos en línea y tienes los nombres mas variados y pintorescos de personajes que se ocultan en personas de verdad, quiero decir, de verdad. y los títulos... qué decepción cuando lees un libro que mal lleva el título que tan perfecto calzaría a tu manuscrito, y entonces, no hay manera de volverlo a hacer, pero los títulos que son como las entradas a los sanitarios son un vaivén. los apellidos, los apellidos es donde radica si acaso el secreto.
Y despues de oír le sirvo un poco más de agua, y él me mira, se enciende otro cigarro y acota que si no fumo, mejor no lo intente.

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